«Mi experiencia en Baza», por Aitana y Minerva

Oct 18, 2018 Uncategorized

Crónica de Aitana

El viernes a las 9:30 nos fuimos algunos corredores de nuestro club a Baza. Después de 4 horas de viaje por fin llegamos  y nos fuimos a comer  y luego los mayores a tomar café y los niños bollos. Por la tarde aprovechamos para hacer turismo por Baza.

Más tarde llegaron las dos furgos y fuimos a verlos al suelo duro. Cuando terminamos de hinchar los colchones fuimos a visitar los baños árabes. Despúes nos fuimos a cenar y a dormir

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El sábado nos levantamos temprano,desayunamos y nos fuimos  a correr, pero para poder llegar a la zona de carrera teníamos que coger un autobús pero cuando llegamos al punto de encuentro nos encontramos con una cola gigante de gente esperando.

Yo salí un poco tarde porque estaba esperando a que llegara mi madre para que me acompañara ya que yo corro en open amarillo. El recorrido fue bastante sencillo aunque me equivoqué en un camino.

Por la tarde había un sprint y a la mayoría de la gente no les dio tiempo a comer por el tiempo que tardaba el autobús en llegar a recogerlos. En esta ocasión corrí con mi padre por las calles de Baza.Luego mi madre y Paola ganaron y les dieron rosquilletas . Más tarde nos duchamos y fuimos a un bar en el que cenamos muy bien y nos volvimos al suelo duro a dormir.

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El domingo nos despertamos muy temprano, porque teníamos que recoger todo e irnos a correr, luego subimos en el autobús y cuando llegamos, los más jóvenes de nuestro club nos tumbamos  en el suelo a ver como  amanecía. Más tarde empezó a llover y la lluvia nos pilló a algunos corriendo y a otros haciendo cola para coger el autobús de vuelta. En esta carrera me acompañó mi amiga Paola con la que me divertí mucho bajo la lluvia.

En cuanto nos cambiamos de ropa nos fuimos a comer a un bar super chulo y ya nos volvimos a casa .

Aitana Honrubia García


Crónica de Minerva

VIERNES 12 DE OCTUBRE.

Después de cuatro horas de trayecto, por fin llegamos a Baza. Estábamos bastante cansados pero con suficiente energía como para tomar algunos dulces e irnos de visita cultural recorriendo las calles de la localidad y visitando los baños árabes. Luego fuimos al suelo duro, y comenzamos la rutina de cada fin de semana de carreras: bajar las maletas, hinchar colchones, saludar a los compañeros de los otros clubes….

Una vez preparado todo fui a cenar y a dormir  para estar descansada para correr al día siguiente.

 SÁBADO 13 DE OCTUBRE.

A las siete de la mañana todo el mundo estaba preparándose. Había que coger un autobús que nos llevaría al centro de competición, pero la cola de los autobuses era muy larga y había que esperar durante mucho tiempo para poder subirse.Conseguido llegar al centro de competición ya solo quedaba coger  brújula, mapa y a correr. Una carrera fácil con unos paisajes muy bonitos, pero con una presalida  muy larga al igual que el recorrido desde la meta a la zona de descarga.

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 Por la tarde era el sprint, que se tuvo que retrasar ya que los autobuses tardaban mucho en subir al centro de competición para bajar a la gente al parking. La carrera estuvo muy chula y fue divertida. Enhorabuena a Paola y a mi madre Eva  por su pódium, cuyo premio por cierto me encantó ya que eran unos sequillos de tamaño descomunal (rosquillas, para los que no sepan lo que son  los sequillos).

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DOMINGO 14 DE OCTUBRE.

¡Qué madrugón!

A las seis todo el mundo arriba para ir a coger el autobús. Teníamos todos unas ganas de correr…. Cuando llegamos estaba amaneciendo y nos tumbamos todos en la hierba para ver salir el sol por el horizonte granadino. ¡Qué bonito era! El madrugón tenía algo bueno por fin.

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La hora de correr ya llegaba y empezamos a prepararnos para volver a coger una larga presalida e iniciar nuestra última carrera del fin de semana. Mi carrera resultó sencilla pero a mitad de carrera empezó a dolerme la tripa por lo que fui más despacio, pero a pesar de ello no abandoné y conseguí terminar la carrera.

Tras descargar fui a dejar la pinza y la brújula y a los pocos minutos empezó a llover y fue de menos a más. Lo malo fue cuándo tuvimos que estar esperando el autobús durante treinta minutos y terminamos mojados a más no poder y con un frío encima tremendo, menos mal que en el bar en el que comimos había estufa y pudimos entrar en calor, una vez secos y calientes podemos decir que fue una locura pasada por agua.

Para terminar decir que lo mejor de esta carrera ha sido como siempre estar con las amigas y los amigos.

                                                                              Minerva Honrubia García

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